Leishmaniosis, Conocer Mejor la Enfermedad Canina

La leishmaniosis canina es una enfermedad de alta gravedad que causa una gran preocupación en las regiones donde la infección esta presente.

En la Argentina, los protocolos relacionados a la Leishmaniosis hoy pueden contar con mayor prevención y hasta una vacuna en el nombre de canileish de Virbac.

Sabemos que la Leishmaniosis está causada por la leishmania, un parásito microscópico que se transmite a los perros por la picadura del flebotomo o “mosca de la arena”)

Proponemos acá repasar los distintos aspectos de la enfermedad y brindar todos los recursos de utilidad para enfrentar esta "plaga".

MODO DE TRANSMISIÓN

El parásito que causa esta grave afección es la leishmania infantum. La leishmania es un protozoo microscópico que necesita viajar a través de una pequeña mosca llamada flebotomo, que es el transmisor de la enfermedad.

Por lo tanto, la infección ocurre por la picadura de un flebotomo portador de leishmania. La amenaza de una picadura de flebotomo es más alta al aire libre, en las zonas con más humedad y materia orgánica, y durante los meses más cálidos del año (cuando la temperatura sobrepasa los 15 grados).

SÍNTOMAS

Los síntomas de esta enfermedad son muy variados y difieren en cada animal. Los más identificables son la aparición de zonas con pérdida de pelo, la descamación o la aparición de nódulos en la piel, así como un crecimiento anormal de las uñas; formación de úlceras en el borde de las orejas, entre los dedos ; aparición de sangre en orina o en la nariz; conjuntivitis, diarrea.

También pueden existen lesiones oculares, hemorragias, inflamación de los ganglios, anemia, insuficiencia renal, inflamación del hígado o el bazo, fiebre, artritis, adelgazamiento, fatiga.

Mientras algunos perros desarrollan los síntomas de la infección, otros la cursarán de forma asintomática, pudiendo llegar a permanecer clínicamente sanos durante meses o años.

El riesgo de padecer leishmaniosis es el mismo para perros machos que para hembras. Algunas razas tales como el Bóxer, Cocker spaniel, Rottweiler y Pastor Alemán parecen ser más susceptibles que otros. Otros factores que juegan un papel relevante a la hora de determinar una mayor o menor resistencia a la enfermedad son la genética, la edad y el estado inmunológico (que contempla a su vez variables como la alimentación, el estrés o el padecimiento de otras enfermedades), así como la circunstancia de si el perro está, o no, vacunado contra la enfermedad.

Entonces, ¿qué hace que unos perros enfermen y otros no? La respuesta a esta pregunta se halla en el tipo de respuesta inmune que
desarrolle el animal.

Baneth G, Koutinas AF, Solano-Gallego L, et al. Canine leishmaniosis: new concepts and insights on an expanding zoonosis: part one. Trends Parasitology, 2008; 24: 324-330.

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DIAGNÓSTICO

Es necesario tener un diagnóstico, de esta forma se podrá proceder a la prevención en el caso de que el resultado sea negativo, o al tratamiento si el diagnóstico es positivo.

El diagnóstico de la leishmaniosis no es sencillo. No existe una prueba de laboratorio que nos ofrezca por si sola un resultado inequívoco. Esta complejidad deriva del hecho de que no todos los perros portadores (infectados) desarrollan la enfermedad, lo que hace necesario diferenciar muy bien los animales infectados de los animales enfermos, que son los que necesitarán tratamiento.

Por lo tanto, las técnicas directas, orientadas a detectar la presencia del parásito, como la PCR, no son determinantes. Dado que la enfermedad se desarrolla por una respuesta inadecuada del sistema inmunológico del animal, el cual produce cantidades anormales de anticuerpos, la parte fundamental del diagnóstico de la leishmaniosis, además de la valoración clínica del perro, debe contemplar la detección y cuantificación de estos anticuerpos. Prueba serológicas: test cuantitativos (IFI, ELISA) y test rápidos

Si consideramos la leishmaniosis como un proceso inmunológico, la medición de los anticuerpos es un método imprescindible para la detección de la enfermedad y de su gravedad.

La IFI (inmunofluorescencia indirecta) es la técnica más utilizada y recomendada por todos los grupos de expertos internacionales. Se basa en detectar y cuantificar la presencia de anticuerpos. La medición apunta a la posibilidad de la patología cuando sobrepasa la línea de corte fijada por cada laboratorio (número mínimo de anticuerpos para considerar enfermo al animal) y es ratificada por unos parámetros establecidos por los especialistas. En titulaciones bajas, es decir, muy próximas a la línea de corte, es necesario ver la evolución de los anticuerpos en el tiempo. La revelación de posibles variaciones, junto con la advertencia o inadvertencia de síntomas y el resultado de analíticas generales confirmarían el diagnóstico final.

El ELISA es otra técnica cuantitativa muy útil que también permite medir la cantidad de anticuerpos.

Otro tipo de examen serológico son los test rápidos que se realizan en la clínica veterinaria. Solo indican positivo o negativo sin medir la cantidad de anticuerpos, pero al proporcionar resultados inmediatos y ser altamente sensibles, son útiles como prueba preliminar. Un resultado negativo a un test rápido en un animal sin síntomas indicaría, con alta probabilidad, que el perro está sano. Un resultado positivo, por el contrario, necesitaría otra prueba adicional (cuantitativa) para precisar si la cantidad de anticuerpos es lo bastante elevada como para considerarlo enfermo.

PREVENCIÓN

Hay dos formas de evitar el desarrollo de la leishmaniosis en el animal: por un lado, evitar el contacto con los flebotomos infectados (portadores de la leishmania) y, por el otro, actuar sobre el parásito. Para los perros que viven en zonas endémicas, es muy complicado aislarlos todo el tiempo del contacto con estos insectos parecidos a mosquitos.

Prácticas rutinarias como alojar el animal en el interior de la casa durante el periodo de actividad de los flebótomos (desde el atardecer al amanecer), reducir las emisiones de luz (como los mosquitos, se sienten atraídos por la incandescencia) y poner atención en puertas y ventanas, vigilando no dejarlas abiertas por mucho tiempo, son soluciones domésticas que le ampararan de una posible picadura. El uso de mosquiteras, ventiladores e insecticidas ambientales también es muy recomendable para reforzar la protección dentro del hogar. Insecticidas y repelentes aplicados al perro.

Dada la dificultad de llevar a la práctica las indicaciones de protección arriba mencionadas, existen en el mercado veterinario productos específicos para reducir el número de picaduras de los flebótomos. Los insecticidas o los repelentes sobre el perro (collares o pipetas...) tienen como primer objetivo disminuir el riesgo de infección de un perro sano, pero también, reducir el riesgo de transmisión de la leishmaniosis a otros perros y especies, así como controlar la re-infestación con nuevos parásitos.

Cabe resaltar que si bien los insecticidas y repelentes aplicados directamente sobre el perro disminuyen el número de picaduras, no las previenen al cien por cien, por lo que el peligro de infección de leishmaniosis, aunque aminorado, sigue existiendo. La vacunación contra la leishmaniosis canina.

La vacunación es la única medida preventiva que actúa sobre la leishmania y no sobre el flebotomo, es decir, que limita el desarrollo de la enfermedad una vez el parásito se ha introducido en el organismo del perro. Mientras los insecticidas y repelentes tópicos reducen las picaduras, la vacunación protege al animal aunque haya sufrido la picadura de un flebotomo infectado.

Siendo como es España, una zona de alta prevalencia, la mayoría de los animales acaban entrando en contacto con la leishmania, incluso aquellos que se protegen regularme con repelentes de insectos. Es por ello que combinar la vacunación con los insecticidas adecuados, se postula como el método más efectivo para proteger al perro contra la enfermedad.

Durante 20 años, los científicos han estado investigando y trabajando con tecnologías de vanguardia para proteger a los perros frente a este parásito mortal. La vacuna contra la leishmaniosis canina es el resultado de este esfuerzo de innovación. Se lanzó al mercado en el 2011 en Europa y llegó a España apenas un año después.

TRATAMIENTO

La leishmaniosis es una enfermedad crónica que causa un gran sufrimiento a los perros y a sus dueños. Si el animal llega a sobrevivir, deberá ser controlado durante toda su vida. Por este motivo, los test de diagnóstico, los repelentes y la vacuna, son vitales para poder evitar la enfermedad a tiempo.

Pero aun con un pronóstico tan desfavorable como el que arrojaría un diagnóstico positivo de leishmaniosis, existen tratamientos específicos desarrollados para aumentar las posibilidades de supervivencia y mejorar significativamente la sintomatología del animal. Algunos animales, si se controlan bien, pueden incluso mantener una buena calidad de vida durante muchos años.

Sin embargo, estos tratamientos son caros y laboriosos, pueden presentar efectos adversos y no libran al perro de posibles recaídas.

Tratamiento intensivo y tratamiento complementario

Una vez diagnosticada la leishmaniosis, se deberá llevar a cabo un tratamiento intensivo de un mes. La medicación puede ser inyectable o en forma líquida para mezclar con la comida.

Después de 30 días, el perro deberá seguir un tratamiento complementario consistente en la toma diaria de comprimidos vía oral durante 6 o 12 meses. Después, se deberán realizar controles periódicos para advertir posibles recaídas y restablecer la medicación cuando sea necesario.

Teniendo en cuenta que la leishmaniosis es, hoy por hoy, una enfermedad incurable y con alta afectación en casi todo el territorio español, sobretodo en la zona centro, área mediterránea y Baleares, es imperativo combatirla con todos los instrumentos de que disponemos. Cuantas más medidas se adopten para reducir el riesgo de infección y frenar el desarrollo de la enfermedad, más se reducirá el contagio y la propagación, pudiendo llegar a controlar el alcance cuantitativo y cualitativo de la misma.

Es necesario que toda la sociedad, en especial las personas al cuidado de perros, tomen conciencia de la gravedad del problema y actúen para solucionarlo. Las buenas prácticas diarias sumadas a los avances científicos son armas muy potentes con las que podemos proteger a nuestras mascotas de una enfermedad dolorosa y, muchas veces, mortal.

En nuestras manos está la victoria de cada pequeña batalla librada contra la leishmaniosis.